3 cosas que aprendí de mis rupturas amorosas

Las rupturas amorosas son parte de la vida. Hay quienes tienen pocas y quienes tienen muchas, pero no deberíamos medirlas en cantidad sino en el aprendizaje que obtenemos de cada una. Entenderlas como parte de un ciclo es fundamental para conocernos a nosotros mismos: qué podemos negociar y cuáles son nuestros límites.

Lo curioso de las rupturas amorosas es que cuando inicia la relación es en lo que menos pensamos. Durante la etapa del enamoramiento, todo luce y se siente perfecto, como si hubiera sido escrito para nosotros, como si los problemas desaparecieran y, lo mejor de todo, como si fuera para siempre.

¿Es posible que el amor dure para siempre?

Hay parejas que logran estar juntas toda la vida y eso solo se consigue de dos maneras. La primera es guardando mucho dolor por dentro y aceptando cosas y situaciones con las que no estamos de acuerdo, pero las preferimos antes de romper el vínculo.

La segunda es entender que los seres humanos no somos perfectos y cuando estamos en pareja, tenemos que aceptar que se cometerán errores de parte y parte, pero que lo que vale es la capacidad de asumirlos y remediarlos.

No todas las parejas superan la etapa del enamoramiento. Cuando empiezan a surgir los conflictos, muchos toman una postura de confrontación que no busca el entendimiento y la conciliación, sino la separación. Una vez que se calma la exploción química de los primeros meses, es cuando se desarrolla el verdadero amor, y no todos están preparados para construirlo.

¿Qué se aprende de las rupturas amorosas?

Justo cuando estamos atravesando una ruptura amorosa, no logramos darnos cuenta de sus enseñanzas, pero ellas están ahí. Dándonos tiempo de sanar, seremos capaces de detectarlas, entenderlas y utilizarlas a nuestro favor en futuros vínculos afectivos.

Hoy te quiero compartir, tres grandes aprendizajes de mis rupturas amorosas:

  • Todo pasa, el dolor también.

Tras terminar una relación, somos incapaces de verlo de manera objetiva. Todos los sentimientos están a flor de piel y nos sentimos inconsolables. Y no es de extrañar, pues está produciéndose un desgaste hormonal en nuestra química cerebral, que es difícil de equilibrar justo en ese momento.

Entonces lo mejor es enfrentar ese dolor y canalizarlo de maneras saludables: llorando, escribiendo, durmiendo, comiendo algo que nos guste (aunque es posible que se nos quite el apetito los primeros días), en fin. Son muchas las reacciones que podemos tener, pero lo importante es drenar ese sentimiento agotador de llorar una pérdida. Por eso se le llama duelo afectivo, porque en efecto es una pérdida que estamos teniendo, la pérdida del vínculo.

Pero después de la tormenta, viene la calma, así que ese dolor pasará. ¿Es la primera ruptura que tienes? ¿Recuerdas cómo lloraste por esa persona hace años y hoy en día no te da ni frío ni calor? Todo pasa, el dolor también.

  • Las personas no me pertenecen, yo tampoco les pertenezco.

En esta vida podemos encontrarnos con otras personas y si coincidimos emocional y sexualmente con ellas, será para acompañarnos y para complementarnos el tiempo que eso dure. Tener sentimientos de pertenencia, de no poder vivir sin esa persona y de no querer hacer cosas sin ella es para ponerse a pensar.

Es bonito sentir que cuentas con alguien y estar también disponible para querer a esa persona, pero mientras antes comprendas que no se trata de poseerse mutuamente, mejor. Parte de amar es entender y respetar la libertad del otro. Saber que si un día las cosas entre ustedes no funcionan más, ambos son libres de elegir otro camino.

  • El dolor no es malo.

No hay que evitar el dolor, sino aceptarlo como parte de la cura de las rupturas amorosas, porque nos permite trascender. Si no nos damos el tiempo de sanar esas heridas propias de la desvinculación afectiva, no estaremos preparados para seguir adelante, primero solos y luego dentro de la siguiente relación.

Cuándo pedir ayuda para sanar

A veces el dolor es tan grande que no podemos solos y está bien sentirse mal, dejar salir esas emociones en forma de llanto y descansar. Solo de esa manera podemos reponernos para continuar, y tratar de evitarlo solo conseguirá que más adelante brote de otras (y peores) maneras.

Si estás atravesando un duelo afectivo tras la ruptura y no hallas cómo sentirte mejor, aquí estoy para escuchar. Soy especialista en trastornos de ansiedad, psicología de la alimentación y relaciones disfuncionales, así que te brindaré el acompañamiento que necesitas.

No importa desde qué lugar del mundo me escribas, podemos iniciar una intervención en línea. Entra en mi sitio web y agenda tu primera cita para que muy pronto estemos conversando sobre lo que te inquieta.

diciembre 30, 2022

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