¿Cómo hacer una pausa cuando siento que no puedo con todo?

Hacer una pausa debería ser un hábito en vez de una solución de último momento para cuando nos sentimos colapsados. A diario, nos encontramos tan ocupados con nuestros pendientes que a veces se nos olvida hacer las cosas conscientemente y vivimos en “piloto automático”. Es por ello que muchas de nuestras tareas quedan a medias y al sumarlas nos damos cuenta de que nuestro rendimiento no es el mismo.

Hemos normalizado el estar ocupados 24/7, priorizando el trabajo o los estudios como lo más importante en nuestras vidas, acumulando estrés y enfermándonos en el camino por obtener logros en esos ámbitos, sin darnos cuenta de que la vida pasa y que si hay algo difícil de recuperar es el tiempo perdido.

Si sientes que no puedes con todo en un momento de tu vida, hacer una pausa es lo que necesitas, pero no de cualquier manera. Hoy te voy a enseñar a prevenir la sensación de burnout y vas a aprender a lidiar con los factores externos que causan ansiedad.

hacer una pausa

Vivir sin propósito: cómo ir en picada sin darnos cuenta

“Myriam, últimamente vivo muy cansada, como si hiciera las cosas por pura costumbre. Todos los días se me pasan igual y el único consuelo es llegar a mi casa a dormir y ni eso, a veces no puedo descansar todo lo que quisiera”. Claramente no se está disfrutando del presente, del aquí y el ahora. Cuando nos dedicamos a algo, sea lo que sea, con la mentalidad de “ojalá que ya sea viernes” es una alerta para indicarnos que algo no está bien.

Vivir de ese modo nos dice que falta algo más grande que la motivación y es un propósito. El problema con la motivación es que no es que no es indefinida; escasea. Si falta motivación, debe haber propósito. Con un propósito mayor te conectas con la disciplina. Entonces, el “truco” es desarrollar hábitos y establecer un propósito que esté por encima de la variable motivación, uno atemporal y que se prolongue en el tiempo.

Hacer una pausa: cómo lidiar con los causantes de mi ansiedad

La suma de varias situaciones estresantes puede detonar la ansiedad en cualquier momento. Nuestro cuerpo colapsa y nos habla a través del malestar físico, siendo irónico que todo inicia en la mente. Es entonces cuando sentimos preocupación extrema, tenemos pensamientos intrusivos de que no vamos a poder con algo, que eso que antes o en otras circunstancias parecía muy fácil ahora parece imposible. Es posible incluso que sintamos que es el fin del mundo, que somaticemos con hormigueos,  dolores extremos de cabeza, taquicardia y otros síntomas físicos que provienen de cómo nos sentimos internamente.

Todo eso ocurre por no saber hacer una pausa. Si supieras que en muchos ámbitos de la vida eres reemplazable, empezarías a hacer las cosas de un modo diferente. Te relajarías más, disfrutarías más del paisaje, conectarías con lo que te rodea y saldrías del piloto automático con mayor facilidad.

Hacer una pausa requiere literalmente detenerte para lograr concentrarte mejor una vez que retomes tus actividades. Esta pausa puede ser tan breve como una respiración consciente para estimular tu nervio vago y conseguir alivio, descanso, bienestar y mejor concentración en muy poco tiempo. Si el ambiente te lo permite, haz ese ejercicio en un espacio abierto, idealmente rodeado de vegetación.

Si estás en tu oficina con un montón de trabajo pendiente, no importa. Igual puedes detenerte durante un par de minutos y hacer el ejercicio de cerrar los ojos, respirar profundamente hasta que sientas entrar el aire que necesitas en tus pulmones. Sin conteos, ve a tu ritmo como mejor vayas sintiéndote y sentirás que con cada exhalación, tu ritmo cardiaco se estabiliza y te produce un alivio inmediato.

En cuanto a los pensamientos intrusivos que detonan la ansiedad, debes traer tu mente al presente. Repite que esa situación que está generando una extrema incomodidad no conduce al escenario catastrófico que estás imaginando. Hazte consciente de que tiene solución y que te puedes permitir hacer una pausa antes de encontrar cuál es. “¿Esto que me inquieta es de ‘vida o muerte’?”, “¿Debo hacerlo ya o puedo postergarlo?”, “¿Tengo los recursos necesarios para solucionarlo?”, “¿Podría conseguirlos de otro modo si no los tengo en este instante?”. Verás que mucho de lo que te preocupa se aclara y consigues tranquilidad.

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Creo que necesito ayuda para hacer una pausa

No le entregues los proyectos más importantes de tu vida al discurso de la motivación, busca un propósito mayor para conectar con ellos. Para identificar ese propósito por encima de la motivación, es útil hacer una pausa e iniciar su búsqueda dentro de un proceso psicoterapéutico.

Si deseas hablar con alguien, aquí estoy yo para escucharte. Soy especialista en trastornos de ansiedad y puedo acompañarte en tu proceso. Para agendar una cita, ingresa en mi sitio web y muy pronto estaremos conversando al respecto.

noviembre 29, 2022

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