Efecto rebote: la verdad detrás del mito

El efecto rebote es como se le conoce al repentino aumento de peso luego de haberse sometido a una dieta hipocalórica muy estricta. Las dietas hipocalóricas son las que buscan un déficit calórico en nuestro organismo, o lo que es lo mismo, que quememos más calorías de las que consumimos a diario.

No es ningún mito, es una realidad. Este efecto negativo ocurre por alimentarse de una manera muy restrictiva y diferente a como venía siendo. Por ejemplo, si una persona desea bajar de peso de forma rápida e inicia un régimen de adelgazamiento sin acompañamiento profesional, es probable que busque métodos que le harán bajar de peso pero no quemar grasa.

Una vez que empiece a estancarse, no seguirá bajando de peso y mucho menos quemará las reservas de grasa en el cuerpo. Al contrario, retendrá líquidos y si se descuida, empezará a aumentar de peso de manera veloz, alcanzando su peso inicial o incluso ganando más peso del que tenía, ocasionando así el llamado “efecto rebote”.

Si las dietas ayudan a bajar de peso, ¿por qué ocurre?

Entendamos una cosa: el término “dieta” no se refiere exclusivamente al hecho de cambiar la alimentación para bajar de peso. Existen dietas hipercalóricas para aumentar de peso, pero la palabra dieta se refiere al régimen alimenticio o a la ingesta alimenticia que cada ser vivo consume regularmente para su funcionamiento.

Entonces, la dieta no puede ser igual para todo el mundo. No a todos nos hace bien la misma ingesta alimenticia. Por ejemplo, se escucha mucho decir que a diario debemos beber 2 litros de agua para mantenernos correctamente hidratados. Pero eso no es así y te voy a dar un ejemplo muy visual. Imagina un hombre de 22 años que mida 1,85 cm y pese 95 kilos; ahora imagina a una niña de 6 años que mida un metro y pese 38 kilos. ¿Consideras que necesitan la misma cantidad de agua para que su organismo funcione correctamente?

La cantidad de agua necesaria al día para cada persona, son 30 ml por kilo que pese. Entonces, el joven requiere aproximadamente 2 litros 850 mililitros de agua al día, mientras que la niña solo 1 litro 140 mililitros para no deshidratarse.

Entendiendo eso, el efecto rebote ocurre porque las dietas de efecto rápido no están ideadas de manera personalizada. No son pensadas y estructuradas según las necesidades de la persona que las hace. Para que haya una pérdida efectiva de peso, se debe quemar el excedente de grasa, esa que es la última reserva del cuerpo cuando nos quedamos sin energía.

Cómo evitar el efecto rebote

Para preparar el cuerpo y evitar subidas de peso por efecto rebote, es necesario fomentar hábitos de vida saludable, que inician desde la calidad del aire que respiramos. El ser humano necesita cerca de 280 metros cúbicos de aire puro, por hora, para neutralizar adecuadamente los iones cargados positivamente en los hogares.

En los espacios cerrados, las ventanas cerradas, la presencia de electrodomésticos, entre otros, puede perjudicar el aire de los hogares volviéndolos incluso más contaminados que el de afuera. Por eso es necesario ventilarlos y mantener plantas dentro del hogar, para mejorar la calidad del aire que respiramos ahí dentro. Asimismo, acostumbrarnos a salir a las áreas verdes y realizar respiraciones profundas y conscientes, de modo que alimentemos mejor las células de nuestro cuerpo.

¿Y cómo se elimina el efecto rebote?

Una vez que preparamos nuestro cuerpo para alimentarnos mejor, es aconsejable:

  • No seguir regímenes hipocalóricos que nos hagan perder más de un kilo por semana (lo saludable es entre 0,5 y 1 kilogramo) en adultos y siempre bajo supervisión médica. Sin embargo, es mejor prestar atención a la reducción de medidas como indicador principal de pérdida de grasa.
  • Incluir sesiones de ejercicio físico entre semana y hacerlas parte de tu ritmo de vida (es decir, no solo por querer adelgazar sino para mantenerte en forma).
  • Mejorar tu relación con la comida aprendiendo de ella: para qué sirven los grupos alimenticios, cómo combinar los platos de manera balanceada, qué alimentos debes evitar por recomendación médica según tus valores, etc.
  • No dejar de darte gustos (por ejemplo, una hamburguesa con queso o un helado), pero no convertirlos en parte de tu dieta diaria para evitar la obesidad y otras enfermedades que pueden derivarse por la ingesta de azúcar refinada y grasas saturadas.

Al mejorar tus hábitos alimenticios y entender que la comida es necesaria para obtener bienestar siempre que la ingieras en cantidades y horarios adecuados, se reducirán tus niveles de ansiedad y tu organismo recibirá mejor los nutrientes.

Si quieres iniciar un proceso psicoterapéutico para mejorar tu relación con la comida y encontrar bienestar en tu vida, aquí estoy yo para hablar. Soy especialista en psicología de la alimentación y puedo hacerte el acompañamiento adecuado. Agenda tu cita desde mi sitio web sin importar desde qué lugar del mundo me contactes, las consultas pueden ser online.

enero 2, 2023

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