3 cosas que aprendí de mis crisis emocionales

Las crisis emocionales son una serie de respuestas ante hechos que nos representan una amenaza. Inician con pensamientos negativos, siguen con un descontrol emocional y en muchos casos terminan en reacciones físicas que ponen en peligro nuestra integridad y/o la de otros.

La causa de una crisis emocional es muy diversa. Las más comunes se desatan tras rupturas amorosas, la pérdida de un ser querido, la pérdida de un empleo, sufrir maltrato psicológico o físico, tener un accidente, recibir una noticia fuerte sobre el estado de salud, entre otras.

¿Por qué tenemos crisis?

Las crisis emocionales son importantes porque no podemos vivir solo de emociones positivas. Si fuera de ese modo, seríamos totalmente planos. La vida no tendría mayor desafío y sería muy aburrida. ¿Lecciones? Tampoco existirían. Una vida sin experimentación y sin aprendizaje no tendría mucho sentido, pues para que haya equilibrio debe haber variedad entre lo positivo y negativo.

¿Has oído alguna vez el dicho que versa: “Luego de la tormenta viene la calma?”, no puede ser más acertado. Luego de un choque emocional que nos hace sentir que nos derrumbamos, logramos sentirnos mejor, tranquilos y en paz. Todo lo malo debe salir para darle espacio a nuevas emociones. Todo pasa, tanto lo bueno como lo malo, pero es necesario dejarlo salir y las crisis son excelentes para expulsar las tensiones que no nos dejan avanzar.

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3 cosas que aprendí de mis crisis emocionales

No está mal sentirse mal, lo malo es quedarse en ese estado. Por eso dicen que “el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”. Las crisis emocionales nos enseñan muchas cosas que a simple vista y en medio de ellas no podemos ver. Sin embargo, es imprescindible mirar hacia atrás y decidir qué aprender de ello.

Particularmente, a mí me funciona mucho el comprender las situaciones. No desde el punto de darle vueltas a lo que ocurrió, sino entender que hay cosas que no están dentro de mi control y que no tienen por qué estarlo, como los pensamientos, los comentarios, las acciones y en general la voluntad de los demás.

Una vez que recuerdo eso, siento que una carga se va de mí. Que puedo soltar y enfocar mi energía en lo que sí me compete y está a mi alcance. Asimismo, quiero compartir contigo tres cosas muy particulares que he aprendido de las crisis emocionales:

  • Mi principal compromiso es conmigo

Una vez que me quito la carga de sentir que debo rendirles cuentas a los demás y de llenar las expectativas que otros pudieran tener sobre mí, me siento mucho mejor. Mi compromiso siempre debe ser principalmente conmigo, con mi autoconocimiento y con mi autocuidado.

Tener presente que no le debo nada a nadie más que a mí me hace tomar las riendas de lo que quiero y necesito para mi bienestar. Por ejemplo, en el caso de una ruptura amorosa, no me desgasto pensando en los sentimientos de mi expareja, ni en las personas que conocí por su lado al estar en esa relación.

El foco debe estar en mi propio proceso de duelo. Y para que eso funcione debo dejar atrás cargas extra que solo ralentizan lo que necesito. No quiere decir que no me importará más nunca lo que los demás sientan, pero las crisis emocionales ocurren porque debemos atendernos a nosotros mismos en ese momento y hasta que eso que nos perturba ya no nos haga sentir así.

  • Siempre se puede volver a empezar

En medio de una crisis emocional, todo se ve y se siente como el final. Y sí, puede que se trate del final de algo, mas no de todo. También es la oportunidad de empezar algo nuevo que inclusive puede ser mucho mejor. Forzarnos a sentirlo de inmediato no es correcto, todas las emociones, tanto positivas como negativas, deben ser digeridas primero.

Una vez que pase la tormenta, tendrás más claridad en el panorama. Es posible que sin todas esas emociones negativas rondando por ahí, te des cuenta de que no es tan grave como lo sentías en plena crisis. Además, los nuevos comienzos sí o sí necesitan de una pausa a lo que no venía funcionando. Por eso me gusta la frase que dice: “No empezamos desde cero, sino desde la experiencia”.

  • Las crisis emocionales surgen para reconstruirme

¿Te ha pasado que te pierdes en un mar de desesperación y olvidas lo realmente importante, que no es más que tu bienestar? La tranquilidad no tiene precio pero a veces puede ser complicado conseguirla.

Asimismo, las crisis lucen terribles desde el exterior e internamente se sienten peor, pero nos ayudan a reconstruirnos, a conocernos, a enseñarnos a parar y hacer las cosas desde otro punto.

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¿A quién acudo ante una crisis?

Si has tenido crisis emocionales de las que sientes que no sales, o que cada vez son más frecuentes, es probable que necesites hablar. A veces, la ayuda de los familiares y amigos se queda corta, por lo que existen profesionales que pueden ayudar de manera efectiva en cada proceso.

Soy especialista en trastornos de ansiedad, psicología de la alimentación y relaciones disfuncionales. Aquí estoy para escucharte y empezar cuanto antes tu intervención. Sin importar desde qué parte del mundo me contactes, puedes agendar tu cita desde mi sitio web y muy pronto estaremos en sesión, para que aprendas técnicas que no solo te ayudarán a regular tus emociones sino a canalizarlas para prevenir futuras crisis emocionales.

diciembre 29, 2022

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